¿Una sola China?

Dentro de la política exterior china encontramos una serie de pilares, como lo son: el mantenimiento de la integridad territorial, ser reconocido por la comunidad internacional como el único gobierno chino, propiciar el desarrollo económico del país e incrementar su prestigio a nivel internacional. La entrega de este mes parte de algunos de estos pilares, proponiendo como título-pregunta un tema provocativo.




A lo largo de los últimos días China ha vivido una serie de eventos “internos” que están vinculados con dos de estos pilares: el mantenimiento de la integridad territorial y ser reconocido por la comunidad internacional como el único gobierno chino. Esto debido a dos temas clave para Beijing, que son Hong Kong y Taiwán. En este caso, el tema Hong Kong se vincula con el estatus que tiene este territorio como una Región de Administración Especial (RAE) justificada bajo el ideal de “un país, dos sistemas” (yiguo liangzhi), que a su vez es un medio conciliador entre la realidad vivida en la llamada “China continental” y en Hong Kong, ante su retorno al control de Beijing.

Desde 1997 Hong Kong ha estado regulado por la “Ley Básica” (elaborada en 1990), documento en donde se institucionaliza la idea de los dos sistemas ante la compleja reintegración de Hong Kong a la estructura político, social, cultural y económica de la República Popular China. Pese a los “beneficios” que ésta RAE mantiene, el resultado de su reinserción ha sido un híbrido entre un sistema chino y uno occidental, en donde el concepto de democracia es relativo. A casi 20 años del restablecimiento de la soberanía china en Hong Kong, no se ha logrado una unificación plena (desde la perspectiva de Beijing), pues el surgimiento del movimiento pro-democrático en la RAE ha generado inestabilidad. Dentro de este movimiento se rescata el caso del Partido Democrático y Martin Lee, o más reciente el surgimiento de las “Sombrillas Amarillas” en 2014. Este movimiento se contrapone al pilar de la integridad territorial, ya que supone un motivante hacia la independencia de este territorio.

Durante las últimas semanas Hong Kong ha vuelto a poner en jaque al Partido Comunista de China, pues en esta ocasión, el pasado 12 de octubre, dos legisladores de la RAE, Sixtus Leung y Yau Wai-ching del Partido Younginspiration, exhibieron una bandera que decía "Hong Kong no es China". Esto fue tomado como un insulto al gobierno chino y una incitación a la separación de la RPCh. Ante esto el gobierno chino tuvo que intervenir, presionando al presidente del Legco, Andrew Leung Kwan-Yuen, a mantener el orden. Por lo tanto, se dieron una serie de manifestaciones afuera del Legco en favor de los legisladores de Younginspiration. El 3 de noviembre el tribunal de Hong Kong falló en contra de ellos, dando como resultado la pérdida de los escaños de los legisladores Leung y Yau.

Por otro lado, el pasado 2 de noviembre la líder del Partido Nacionalista de Taiwán, Hung Hsiu-chu, visitó a Xi Jinping. Este encuentro entre las dos figuras más importantes del PCCH y el KMT resulta controversial para el actual gobierno taiwanés de Tsai Ing-wen y su postura sobre el acercamiento con China. En este caso, la reunión entre Xi y Hung buscó crear un nuevo canal de fortalecimiento entre los dos partidos políticos como estrategia alternativa y de continuidad al trabajo realizado por el expresidente Ma.

Dentro del discurso de Xi se rescata la siguiente frase: “garantizar la integridad nacional y proteger los intereses fundamentales de la nación china son la voluntad común de todo el pueblo chino", en este caso la referencia a todo el pueblo chino incluye a la población taiwanesa. Al mismo tiempo, el secretario general del PCCh enfatizó que la idea de la independencia de Taiwán “traerá serios desastres para los compatriotas de Taiwán".

En ambos casos el punto de partida es la vulnerabilidad de la integridad territorial ante procesos sociales y políticos que evolucionan no necesariamente en favor de los intereses del PCCh y la grandeza del “Reino del Centro”. Más allá de los avances que la RPCh tenga a nivel internacional, la forma en cómo evolucionan estos temas sensibles dentro de la agenda doméstica es un aspecto vital para la sustentabilidad de la estructura que ha fincado el PCCh en la parte continental. Por lo tanto, la estrategia a desarrollar por parte del PCCh y, uno de los desafíos más grande, es la seguridad societal. Como conclusión, estos eventos son parte de una de las preguntas que nos deja David Shambaugh en su más reciente obra “China’s Future”, sobre qué senda tomará China, desde una perspectiva política, en donde nos plantea una transición de un autoritarismo fuerte a tres posibles escenarios: neo-totalitarismo, autoritarismo suave o semi-democracia.

[Crédito foto: Hong Kong Free Press]

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